El retroceso estuvo marcado principalmente por la caída de 4,9% en exportaciones de bienes y servicios, mientras que las importaciones crecieron 2%.
En detalle, la caída de 5,4% en sector agropecuario-silvícola, donde los factores climáticos afectaron a la producción de uva de mesa, se instaló como uno de los principales incidentes. Mientras que la pesca cayó 18,6%, reflejando la escasez del jurel y las sardinas.
La minería también fue uno de los principales sectores que afectó al resultado, con una caída de 3,1% en la actividad minera, aunque con resultados positivos en para el caso del litio, oro y plata.
En tanto, la industria manufacturera registró una baja del 2% marcado principalmente por una menor producción de alimentos.
Por el contrario, la demanda interna creció 2,1% y el consumo de los hogares un 2,5%, destacando en este último los servicios de salud, transporte y hotelería.
Por su parte, la inversión se expandió 0,6% como consecuencia de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) creció significativamente 3,2%, aunque con una marcada desaceleración desde el 9,7% registrado en el tercer y cuarto trimestre de 2025.
Sin embargo, la FBCF en construcción y otras obras retrocedió 0,9%, dando cuenta de una menor edificación.
Finalmente, el ingreso nacional bruto disponible real creció 4,3%, lo que se explica por el efecto positivo de los términos de intercambio. Mientras que el ahorro total alcanzó el 22,5% del PIB.




















