“Me parece un descaro que se pretenda echar abajo la ley de fraccionamiento a partir de un error en una cifra, en circunstancias que los mismos que reclaman, han guardado silencio sobre el origen corrupto de la Ley Longueira. Al mismo tiempo creo que es un acto liviano y desinformado atribuir a este error el cierre de una planta, omitiendo la mala gestión de la empresa y las pérdidas que ya arrastraba desde hace tiempo. Finalmente, es momento de dejar de buscar excusas y aprobar un fraccionamiento que beneficie y haga justicia a la pesca artesanal, sector que es una pesca selectiva, que crea empleo y que garantiza la sustentabilidad de los recursos marinos”.

















